Antes de pensar en qué ver o por dónde empezar la ruta, hay un puñado de cosas que hay que resolver sí o sí. Nosotros las fuimos resolviendo (algunas bien, otras a base de tropezar), y aquí te las dejamos todas juntas para que no tengas que pasar por lo mismo.
Cuándo ir
Nosotros viajamos a finales de septiembre, principios de octubre, y acertamos de lleno. El otoño en Hong Kong es una maravilla: las temperaturas se vuelven mucho más suaves. En verano, en cambio, el calor y la humedad son de los que te dejan la ropa pegada al cuerpo nada más salir del hotel. Si puedes elegir, ahórratelo.
Festivos a evitar
Aquí hay que tener cuidado con las fechas, sobre todo si tu viaje cae a finales de septiembre o en octubre, como el nuestro. La Semana Dorada china, que arranca el 1 de octubre por el Día Nacional, es de los periodos con más movimiento de todo el país: en 2026 va del 1 al 7 de octubre. Aunque Hong Kong tiene su propio calendario de festivos y no cierra por esta fecha, sí nota la subida de visitantes que cruzan desde China continental esos días, así que zonas fronterizas y sitios muy turísticos (Disneyland incluido) pueden notarse más llenos de lo habitual.
El otro gran periodo a evitar, si puedes, es el Año Nuevo chino, que suele caer entre finales de enero y febrero según el año.
Nosotros no vivimos esa masificación en Hong Kong porque nuestro viaje quedó justo antes del arranque de la Semana Dorada, pero sí nos tocó de lleno más adelante en Pekín. Esa es otra historia que merece su propio post.
Cuántos días necesitas
Le dedicamos 5 días en total, aunque no todos fueron para Hong Kong: metimos 1 día para Disneyland y 1 día de excursión a Macao. Con eso nos quedamos a gusto.
Si tienes que darle una cifra mínima solo para la ciudad, sin parques ni excursiones, calcularíamos 3 días. Menos de eso y empiezas a tener que elegir entre zonas en vez de verlas todas con calma.
Visado
Buenas noticias por aquí: si viajas con pasaporte español, no necesitas visado para entrar en Hong Kong en estancias turísticas o de negocios de menos de 90 días. Un trámite menos del que preocuparte.
Sobre la validez del pasaporte, un matiz que merece la pena aclarar: la norma oficial de inmigración de Hong Kong solo pide un mes de validez desde la fecha de entrada. Pero la recomendación real para moverte por Asia, la que te va a salvar de un disgusto en el aeropuerto por culpa de otro trámite (aerolíneas, seguros, algún país de paso), es llevarlo con al menos 6 meses. Así que, aunque Hong Kong en sí no te lo exija, no te la juegues.
Comprueba siempre las condiciones para tu nacionalidad concreta antes de reservar, porque varían de un país a otro.
El seguro de viaje, innegociable
Esto no es opcional: lleva seguro de viaje sí o sí. Nosotros contratamos siempre con Heymondo, y hasta la fecha, por suerte, nunca hemos tenido que usarlo en serio. Pero esa es justo la gracia del seguro: no lo contratas para necesitarlo, lo contratas para no jugártela si algo sale mal a miles de kilómetros de casa.
Dónde alojarte: las zonas principales
Nosotros nos alojamos en el hotel Epoch, en Mong Kok (Kowloon), justo al lado de Nathan Road y de Ladies Market. Nos vino perfecto para movernos a esa zona en concreto, que además es la que cubrimos en nuestro post de Temple Street, Ladies Market y Nathan Road.
Ahora bien, honestidad ante todo: no lo recomendamos. Las camas eran durísimas, y cuando digo durísimas quiero decir que era como dormir sobre una piedra. Buena ubicación, mala espalda. Tenlo en cuenta si reservas ahí, o mejor, no reserves ahí.
En general, para decidir zona conviene pensar en estas dos opciones principales:
Hong Kong Island (Central, Causeway Bay, Wan Chai): es la zona financiera y de negocios, con las mejores conexiones para subir al Victoria Peak, buena vida nocturna y algunas de las zonas comerciales más elegantes. Suele ser también la más cara para alojarse.
Kowloon (Tsim Sha Tsui, Mong Kok): más económica en general, con muy buena conexión de metro a todo, mercados nocturnos, y en el caso de Tsim Sha Tsui, unas vistas espectaculares del skyline de Hong Kong Island desde el paseo marítimo. Mong Kok, donde estuvimos nosotros, es más auténtico y bullicioso, con menos ambiente turístico y más vida local.
Ninguna de las dos te deja mal comunicado, así que la decisión depende más de presupuesto y de qué tipo de ambiente prefieres de fondo en tu alojamiento.
Cómo llegar desde el aeropuerto
Nosotros empezamos el viaje en Disneyland, así que fuimos directos del aeropuerto al parque en Uber. De Disney a Hong Kong nos movimos también en Uber, así que no podemos hablarte del trayecto clásico aeropuerto-centro desde la experiencia. Aun así, estas son las opciones que tienes:
- Airport Express (tren): la opción más rápida, unos 24 minutos hasta la estación de Hong Kong o Kowloon. Ronda los 110-160 HKD según destino, y desde algunas estaciones puedes incluso facturar la maleta antes de llegar al hotel.
- Autobús: bastante más lento (alrededor de una hora), pero también bastante más barato, entre 35 y 50 HKD. Hay líneas que llegan directas a las principales zonas de hoteles.
- Taxi: el más cómodo si vas cargado o llegas de madrugada, aunque también el más caro, con tarifas que suelen rondar los 300-400 HKD hasta el centro.
- Uber: puedes pedir un Uber directamente desde la app, como en cualquier otra ciudad. Es la opción que usamos nosotros para ir del aeropuerto a Disneyland, y también para movernos de Disney a Hong Kong después.
Si tu viaje empieza directamente en la ciudad, la combinación más habitual es Airport Express si quieres rapidez o autobús si prefieres ahorrar.
Cómo moverte por la ciudad
Nos movimos en transporte público y a pie durante todo el viaje. El metro de Hong Kong es rápido, limpio y muy fácil de entender, y para pagarlo (y también para tiendas y cafeterías) usamos la Octopus. Aquí te contamos todo sobre cómo funciona y si merece la pena.
Una cosa que nos hizo la vida mucho más fácil: Google Maps funciona perfectamente en Hong Kong. Esto cambia radicalmente en cuanto cruzas a China continental, donde deja de funcionar con normalidad, así que aprovéchalo mientras estés en la ciudad.
Conexión a internet
Para no quedarnos sin datos ni en Hong Kong ni en el resto de China, usamos una eSIM de Holafly con cobertura combinada para ambos destinos. Nos fue bien tener internet desde que aterrizamos, sobre todo para moverte con Google Maps o para tener la Octopus digital a mano. Aquí tienes nuestro enlace con un 5% de descuento para Holafly.
Antes de salir de casa: enchufes, idioma, agua y propinas
Enchufes: Hong Kong usa el enchufe tipo G, el mismo de tres clavijas rectangulares que en el Reino Unido, con corriente de 220V. Si vienes de España, necesitas un adaptador: aquí no sirve el europeo de dos clavijas redondas. Merece la pena comprarlo antes de salir de casa o llevar uno universal, para no depender de encontrarlo allí.
Idioma: en Hong Kong nos encontramos con bastante más gente que hablaba inglés que en China continental. Al ser antigua colonia británica, el inglés está mucho más presente en carteles, transporte y comercios, así que moverte sin hablar chino resulta bastante más sencillo aquí que al otro lado de la frontera.
Agua del grifo: las autoridades de Hong Kong consideran el agua del grifo segura para beber, con controles de calidad regulares. Aun así, nosotros bebimos solo agua embotellada durante todo el viaje. No es cara, y además el hotel nos dejaba botellas de cortesía todos los días, así que tampoco fue algo que tuviéramos que ir resolviendo por el camino.
Propinas: no son obligatorias en Hong Kong. Muchos restaurantes ya incluyen un cargo por servicio en la cuenta (normalmente un 10%), así que no hace falta añadir nada más si no quieres. Fuera de eso, una propina pequeña siempre se agradece pero nunca se exige.
Beber en la calle: en Hong Kong no existe una prohibición general de beber alcohol en espacios públicos, así que sí, te puedes tomar una cerveza mientras paseas, siempre que no estés en un lugar concreto con normas propias que lo prohíban y, por supuesto, sin acabar borracho ni causando problemas. Nosotros lo hicimos varias veces, es bastante habitual y no llama la atención. Eso sí: en el MTR está prohibido comer y beber, así que si compras una cerveza para el camino, mejor déjala para después de bajarte.
Y ahora, ¿qué ver?
Con todo esto resuelto, ya no tienes excusa para seguir dándole vueltas al Excel de «cosas por decidir» y no reservar nunca el vuelo. Cuándo ir, cuántos días, visado, dónde dormir (con o sin dolor de espalda), cómo llegar y cómo moverte: ya está todo sobre la mesa.
Lo que queda es la parte buena. Y para eso, aquí tienes nuestra ruta completa por Hong Kong, con los 19 sitios que vimos y lo que nos pareció cada uno.