Este fue nuestro primer parón fuerte del día en Zhangjiajie, y de los que se recuerdan. Antes de nada, una aclaración que nos hubiera ahorrado alguna duda al organizar el viaje: el Gran Cañón y su puente de cristal no tienen nada que ver con las montañas de Avatar ni con la pasarela de cristal de Tianmen Mountain, aunque los tres suenan parecido cuando buscas «Zhangjiajie glass». Son tres sitios distintos, con entrada y ubicación propias, así que si vas a reservar, asegúrate de que estás comprando la entrada correcta.
Qué se ve
El puente cruza el cañón suspendido a una altura considerable, con el suelo completamente de cristal, así que caminas literalmente sobre el vacío mientras miras el fondo del cañón bajo tus pies. Tiene más de 400 metros de largo, así que da tiempo de sobra a que se te pase el vértigo (o no).
Una vez cruzado el puente, la visita continúa por el propio cañón: nosotros bajamos por las escaleras y las pasarelas que recorren la pared de roca, con vistas a cascadas y a la vegetación que crece prácticamente pegada a la piedra. Al llegar abajo, hicimos un paseo en barco por el agua turquesa que corre por el fondo del cañón. Es un cambio de ritmo agradable después de tanta escalera: tranquilo, sin prisa, y con el cañón visto desde otro ángulo.
Si prefieres no bajar andando, existen ascensores panorámicos dentro del recinto (el de la entrada ya va incluido en el ticket, y hay otros dos con coste extra), así que también es una opción viable si vas con movilidad reducida o simplemente no te apetece la caminata.

Y si lo tuyo es la adrenalina, el cañón tiene dos actividades que se han hecho casi tan famosas como el propio puente: un tobogán transparente que baja pegado a la pared de roca, y una tirolina de alta velocidad que cruza el cañón de lado a lado. Nosotros no nos animamos con la tirolina, la verdad, pero es de las cosas que más se repiten en fotos y vídeos de gente que visita este sitio, así que si te gustan estas emociones, no te la dejes fuera del plan.
Precios
Aquí hay que prestar atención, porque no existe una entrada solo para el puente:
- 60 CNY (unos 7-8 €): entrada solo al Gran Cañón, sin el puente de cristal.
- 178 CNY (unos 22-23 €): entrada combinada al Gran Cañón y al puente de cristal. Es la que necesitas si quieres cruzar el puente, y la más habitual.
- 298 CNY (unos 37-38 €): combinado con actividades extra dentro del cañón (tirolina, puenting y similares).
El paseo en barco no suele venir incluido en la entrada base, así que súmalo aparte si quieres hacerlo como nosotros. La tirolina y el tobogán funcionan igual: se pueden comprar sueltos (la tirolina ronda los 50 CNY, unos 6 €) o ya vienen incluidos si te decantas por el combo de 298 CNY con actividades extra.
Cómo llegar
Hay autobuses directos desde el centro de Zhangjiajie y desde la zona de Wulingyuan hasta la entrada del Gran Cañón, con un trayecto de entre 30 y 50 minutos según de dónde salgas, por unos 12 CNY. Es la opción más sencilla si no vas en tour organizado o con transporte privado.
Cuándo ir y cómo reservar

La entrada al puente de cristal tiene un límite diario de visitantes, así que en temporada alta las entradas pueden agotarse con varios días de antelación. Te recomendamos reservar online con margen, sobre todo si tu viaje cae en julio, agosto, o coincide con algún festivo nacional chino (la Semana Dorada de principios de octubre la notamos de lleno más adelante en el viaje, así que si puedes evitarla, mejor).
Nosotros reservamos este tipo de entradas a través de Klook, que además te deja saltarte la cola de la taquilla con el ticket en el móvil. Si es la primera vez que lo usas, con nuestro enlace te llevas 5 € de descuento en tu primera reserva, así que aprovéchalo antes de comprar la entrada al Gran Cañón (o cualquier otra cosa del viaje).
Nosotros fuimos en otoño y el tiempo acompañó bastante: cielos despejados y temperaturas agradables, que es justo lo que se busca para esta zona.
Entre las escaleras, las pasarelas y el puente, es de esos sitios que agotan las piernas y llenan la tarjeta de memoria a partes iguales. Y aunque nos quedamos con las ganas de la tirolina, tampoco hace falta hacerlo todo: con cruzar el puente y bajar al cañón ya te llevas la experiencia completa.